jueves 30 de octubre de 2008


Las cosas son cosas, nos superan, nos sobrevive, más alla de nosotros camino de los otros o del puñetero vacio cuando ya somos solo humo absurdamente absurdas como los cementerios o este contenedor de la esquina bajo la lluvia. Nos miran de lejos y, probablemente, se rien estirandose, multiplicandose en un batalla en que todo les es favorable convirtiendose en protagonistas de nuestras vidas.
Las cosas, son cosas. Ahora peino estas lineas en el culo de una factura recogida en casa del abuelo donde me sorprendió esta vieja pluma que desdibuja palabras con un sonido aspero.
Me sorprendio mirandola de reojo sumergida en un caos estupido de recibos pagados, lapices de todas clases y calendarios ahogados por el polvo en medio de una colección de sobres vacios de cartas de la compañia telefonica.
Las cosas, son cosas, nos superan, nos sobreviven, no tienen ninguna prisa y cambian de manos como si alguna vez, por un instante, hubieran sido capaces de sentir tener alma en algun pliegue de nuestros bolsillos

Las, cosas, son, cosas.
(Foto: Pascal Renoux)